miércoles, 13 de junio de 2012

El diablo de tu corazón


Pocos videos levantaron tanta polémica como el de la canción “El diablo de tu corazón” de Fito Páez. Corría el año 2000, la década menemista estaba aún palpitante, la crisis ya se olía en Argentina. La canción en cuestión, de característico riff inicial, disparaba sus dardos sobre la enorme urbe, tan mezquina y hermosa a la vez. Se trataba de Buenos Aires, aquella ciudad de la que Borges escribiera “no nos une el amor sino el espanto/ será por eso que la quiero tanto”. Décadas después y salvando las distancias, Fito le cantaba: “te haces la chica sin tabúes/ pero sufrís baja presión”, imagen demasiado punzante para desnudar a esta ciudad de la furia.

La canción cuenta con aristas filosas, pero sin duda es el videoclip el que termina de amplificarlas. Buenos Aires es la ciudad del caos, del diablo en el corazón, donde el conflicto irresuelto está tan presente que cualquier roce lleva a la explosión. Explosión que, naturalmente, es violenta. El ganado que pisa la cebra se golpea, el taxista defiende con fuerza su lugar en la ciudad. Se abre una brecha donde el hartazgo de la existencia puede canalizarse. Grandiosamente, logra estallar la bella y alienada secretaria, posa sus genitales sobre la fotocopiadora y exhibe en los aires el resultado, lanzándolo sobre la hipócrita mesa transparente de un grupo de calvos y gordos empresarios, de “gente sin swing”, quizá imagen posible del enemigo. La supuesta calma de estos se trastoca, la actitud de la joven mujer abre sus ojos, cual anagnórisis trágica, y ellos también deciden hacer explícito su combate sobre las alturas.


El creador no deja de recordar el pasado, su juventud en esa Buenos Aires que ya no es: “hace un tiempo/ en esta misma ciudad/ allá en los comienzos de los años 80/ el mundo aún se podía mover/ estaban altas las defensas/ no se comía tanta mierda”. Eran tiempos fermentales, de expectativas por el cambio, de destape. A la ubicación clara del enemigo, de ellos, los militares, se sumaba la realidad de haberlos derrotado. Había, en las personas que habían vivido el horror, otra mente, otra capacidad crítica; la letra, la represión, habían entrado con sangre y ahora se conquistaba la libertad.

Esas “altas defensas” se vinculan con la comida, con aquello que ingerimos para seguir siendo. Antes “no se comía tanta mierda”. Hay, claramente, una connotación amplia, uno no solo se alimenta de comida, sino también de ideas, de arte, de experiencias. Pero en el sentido llano, esa “mierda” que hoy se come es representada en los trajes a rayas y la sonrisa falsa de McDonald's, que vende basura bien empaquetada. Allí sus trabajadores también tienen tiempo de dejar fluir su frustración: uno sumerge la cabeza de su compañero en la cocina de las frituras, y luego aplasta su cabeza con los feroces golpes de una máquina. En el caos, otro aprovecha para hacer lo que seguramente siempre deseó: vomitar la hamburguesa y presentarla, como siempre, con una sonrisa.


Ese diablo que se anima a florecer, se sustenta muy bien a partir de una cámara en movimiento frenético que parece ser un habitante más. El caos baja al subte y vuelve a la calle, con imágenes que sin duda fueron las que más levantaron polvareda. Ya está dicho en la canción: “Buenos Aires hoy/ te falta mambo/ te sobra muerte y pasarela”. Las colegialas que se golpean y revuelcan sobre la basura terminan amándose, mudan su supuesto odio en amor, los viejitos se besan en la calle, un muchacho se inspira en ellos y besa sexualmente a una desconocida, un hombre pulcro besa a un viejo cartonero y luego éste es besado por iniciativa de una mujer embarazada, lo que termina de volver al pastel una bomba a los convencionalismos. La certeza que subyace, quizá, nos dice que lo único válido es el amor, en todas sus sinuosidades y bifurcaciones.



2 comentarios:

  1. Dice Álvaro: que artistas como Fito siempre deben estar a la vanguardia, pero más allá del sentido artístico, en la vanguardia, en la primera fila desde la perspectiva de lo social.
    Digo yo: gracias por recordarnos este tema y este video. Ahora estamos escuchando Al otro lado del camino... un temón y seguiremos...
    abrazo amigo.
    Sab

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    1. Sigan dejando que el arte ataque, pocas cosas alivian más. Gracias por comentar! Abrazo.

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