sábado, 29 de agosto de 2015

Padre

Intento recordar su voz.
Hace quince años ha callado para siempre.
Me esfuerzo,
cada vez cuesta más.
Logro,
en lo consciente,
cierta resonancia que me acerca.
Un eco que solo se parece
y sé que seguirá muriendo.
Morirá en mí su voz
aunque para renacer
inmensa y limpia
la noche de mi agonía.
Noche lejana y sin tiempo
onírica
tu delantal será de voces
secretas a la consciencia.
Noche última
abrirás las alas de esta alma
tenderás el camino
hacia el lugar incierto.
Intento recordar su voz.
No sé si ya importa.
Hay una cinta muda
vano simulacro
esperando a que me atreva.


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